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DI DÓNDE LUGARES DONDE PASÓ ALGO 14.09.2026

El refugio de Astra, en Gernika: el hormigón de 1936 bajo la fábrica de pistolas que las bombas no tocaron

En el recinto de la antigua fábrica de pistolas de Gernika hay un refugio antiaéreo de 1936 que se puede pisar. Dentro suenan, en euskera y en castellano, los testimonios recreados de dos personas que estaban ahí el 26 de abril de 1937.

El refugio de Astra, en Gernika: el hormigón de 1936 bajo la fábrica de pistolas que las bombas no tocaron
EL REFUGIO DE ASTRA, EN GERNIKA: EL HORMIGóN DE 1936 BAJO LA FáBRICA DE PISTOLAS QUE LAS BOMBAS NO TOCARON

Se entra por un hueco discreto, a los pies de un edificio industrial enorme y medio despintado. A los pocos metros la temperatura baja y el ruido de la calle se corta de golpe. El hormigón está desnudo, sin revestir, con las marcas del encofrado de madera todavía visibles. Y entonces empiezan a hablar dos voces en la penumbra: una en euskera y otra en castellano. Son testimonios recreados de Sebastián Uria y María Olabarria, dos personas que estuvieron dentro de ese mismo tubo de hormigón la tarde del 26 de abril de 1937.

Qué es y dónde está exactamente

El refugio está en el recinto de Astra, en Gernika-Lumo (Bizkaia), la antigua fábrica de pistolas que durante décadas fue el mayor empleador del pueblo. La empresa había nacido en Eibar en 1908 como Esperanza y Unceta, se trasladó a Gernika en 1913 y desde 1926 se llamó Astra-Unceta y Cía. Sus pistolas —la Astra 400, la Astra 600— se vendieron a medio mundo. La fábrica cerró en los años noventa y el edificio quedó vacío hasta que un movimiento vecinal lo recuperó como espacio cultural y social. Hoy sigue funcionando así, con talleres, conciertos y grupos usando las naves.

El refugio se construyó en 1936, ya empezada la guerra, para meter dentro a la plantilla si llegaban los aviones. Es hormigón armado, hecho con criterio industrial y no improvisado en un sótano. Esa es la razón de que siga en pie y de que sea una de las estructuras de la guerra mejor conservadas del País Vasco: en Gernika hubo varios refugios repartidos por el pueblo, pero la mayoría desaparecieron con la reconstrucción o quedaron sepultados bajo edificios nuevos.

Lo que pasó ahí fuera

El 26 de abril de 1937 era lunes, día de mercado. Gernika estaba llena de gente de los caseríos de alrededor y de refugiados que huían del avance de las tropas de Mola hacia Bilbao. El primer avión apareció sobre las cuatro y media de la tarde. Detrás vinieron oleadas durante unas tres horas: la Legión Cóndor alemana, al mando de Hugo Sperrle y con Wolfram von Richthofen como jefe de estado mayor, con Junkers Ju 52, Heinkel He 111 y cazas Messerschmitt ametrallando a baja altura; y la Aviazione Legionaria italiana con sus Savoia-Marchetti. Bombas explosivas primero, incendiarias después. El pueblo ardió toda la noche.

El objetivo declarado en los partes era el puente de Rentería y la carretera, para cortar la retirada republicana. El puente aguantó. La fábrica de Astra, que hacía armas, tampoco fue alcanzada. Talleres de Guernica, la otra industria del pueblo, salió igualmente indemne. Lo que se destruyó fue el casco urbano: en torno al 85% de los edificios, según los recuentos que se hicieron después.

La cifra de muertos sigue sin cerrarse. El Gobierno vasco dio en 1937 la cifra de 1.654, que hoy casi nadie sostiene. El Museo de la Paz de Gernika lleva años documentando víctimas una a una, con nombre y apellidos, y maneja cifras de varios cientos; historiadores como Xabier Irujo defienden números bastante más altos que los que se dieron por buenos durante décadas. No hay un dato definitivo, y quien lo dé con precisión decimal está inventando.

Qué se ve hoy

El refugio se restauró y se abrió al público con una instalación sonora dentro. No hay vitrinas ni maniquíes: hay hormigón, oscuridad y las dos voces. La pieza está en euskera y en castellano, y ese detalle importa, porque la mayoría de la gente que estaba dentro ese día pensaba y rezaba en euskera.

Astra es una de las cuatro paradas de la Ruta de la Memoria «Gernika 1937-04-26». El recorrido arranca en el Museo de la Paz de Gernika (Foru Plaza 1), sigue por el Pasealekua, pasa por el refugio de Astra y termina en Talleres de Guernica. Conviene saber de antemano qué queda en cada punto, para no llevarse un chasco:

Parada Qué se ve hoy
Museo de la Paz Museo en la plaza principal, con la sala dedicada al bombardeo y el listado de víctimas documentadas. Punto de partida y donde se resuelven las dudas de horarios.
Pasealekua Un paseo urbano normal, reconstruido. Debajo hubo refugio. No queda nada visible del de entonces.
Astra El refugio de hormigón de 1936, visitable, con la instalación de las dos voces. Encima, la antigua fábrica convertida en espacio cultural.
Talleres de Guernica La otra fábrica que no fue bombardeada. Es un punto para entender el mapa del ataque más que un lugar para entrar.

Por qué el cuadro de Picasso no está aquí

Es la pregunta que más se repite en el pueblo. Picasso pintó el Guernica en París entre mayo y junio de 1937, por encargo del Gobierno de la República y para el pabellón español de la Exposición Internacional de aquel verano. Después pasó décadas fuera de España, buena parte de ellas en el MoMA de Nueva York. Llegó a Madrid en 1981 y desde 1992 está en el Museo Reina Sofía. Gernika lo ha reclamado varias veces; la respuesta del museo es siempre la misma, que el lienzo está demasiado frágil para moverse. Lo que sí hay en el pueblo es una reproducción en azulejos en la calle Allende Salazar, a tamaño mural. Es lo que la gente fotografía.

Cómo llegar y qué saber antes de ir

  • En tren: Euskotren desde Bilbao hasta la estación de Gernika, en torno a una hora. La línea sigue hasta Bermeo. Es la opción más cómoda porque el casco de Gernika se recorre andando entero.
  • En coche: unos 35 km desde Bilbao por la BI-635. Hay aparcamiento en el pueblo, pero los lunes se complica.
  • Los lunes sigue habiendo mercado en Gernika, el mismo día de la semana que en 1937. Ir un lunes cambia bastante la visita.
  • El refugio no está abierto a todas horas. Antes de plantarse allí, conviene confirmar horarios y accesos en el Museo de la Paz, que es quien coordina la ruta.
  • Dentro hay poca luz, el suelo es irregular y hace frío incluso en agosto. Calzado cerrado y una chaqueta.
  • El Museo de la Paz cierra los lunes buena parte del año. Un plan de un solo día que junte museo y refugio pide mirar el calendario antes de comprar el billete.

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