Playa de Mónsul (Almería): las gaviotas que derriban el caza en Indiana Jones eran palomas y muñecos de escayola
En el verano de 1988, Spielberg rodó en Cabo de Gata la escena del paraguas de 'La última cruzada'. Las gaviotas nunca colaboraron: hubo que fabricarlas. Qué se reconoce hoy de aquella playa y cómo se llega.
El equipo llevaba semanas en Almería peleándose con un problema que en el guion cabía en dos líneas: hacen falta gaviotas. Muchas. Y que echen a volar todas a la vez, en el momento exacto en que Sean Connery abre un paraguas negro sobre la arena.
Las gaviotas de Cabo de Gata no entendían de planos. Ni de horarios de rodaje. Según se ha contado desde entonces, el equipo dedicó unos tres meses a intentar reunirlas en la playa de Mónsul, y no hubo manera. La solución fue de taller: gaviotas falsas de escayola, con plumas de verdad pegadas encima, colocadas a mano sobre la arena para el plano fijo. Y para el vuelo, palomas blancas, que sí se sueltan cuando uno quiere y suben en bandada.
Así se rodó una de las escenas más recordadas de Indiana Jones y la última cruzada (1989), de Steven Spielberg: Henry Jones padre, interpretado por Connery, mira al cielo, recuerda a Carlomagno —«que mis ejércitos sean las rocas, los árboles y los pájaros del cielo»— y espanta con el paraguas a una bandada que se mete de lleno en el motor del caza alemán que los persigue. El avión se estrella. Padre e hijo siguen caminando.
Dónde está exactamente
Mónsul es una playa del término municipal de Níjar, en Almería, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, declarado en 1987. Está a unos 4 kilómetros de San José, al sur del pueblo, por la pista que sale del extremo suroeste del casco urbano en dirección a los Genoveses y sigue hacia el Barronal.
No hay calle ni número. Se llega por esa pista, en parte asfaltada y en parte de tierra, y el destino es evidente: una ensenada de arena oscura encajada entre paredes de roca volcánica, sin una sola casa a la vista. Esa ausencia de edificios es lo que la convirtió en plató. Almería llevaba décadas alquilando su desierto y su costa al cine internacional, y Cabo de Gata ofrecía algo difícil de encontrar en el Mediterráneo de los años ochenta: kilómetros de litoral sin urbanizar que podían pasar por cualquier costa del mundo.
El rodaje, verano de 1988
La película se rodó a lo largo de 1988 entre Reino Unido, Italia, Jordania, Estados Unidos y España, y se estrenó en 1989. La secuencia de la persecución con el caza —la que cierra la huida de los Jones desde el castillo alemán— se filmó en la costa almeriense en verano.
En pantalla, la playa hace de costa mediterránea genérica, sin nombre. Aparecen la arena, el mar, las rocas del fondo y poco más. Harrison Ford y Sean Connery caminan hacia la cámara mientras el avión se acerca por detrás. Connery abre el paraguas. La bandada despega.
Lo que el plano no cuenta es el trabajo de atrezo que había debajo. Las aves quietas del suelo eran figuras de escayola vestidas con plumas, colocadas una a una para que aguantaran el encuadre sin moverse. Las que vuelan eran palomas blancas soltadas a la señal. Es el tipo de apaño artesanal que en 1988 seguía siendo la norma: nada de animales digitales, solo un departamento de efectos resolviendo con las manos algo que la naturaleza se negaba a dar.
Qué se reconoce hoy
Prácticamente todo, porque no se construyó nada. No hubo decorado que desmontar ni set que abandonar, así que en Mónsul no queda ningún resto del rodaje. Lo que queda es el propio paisaje, protegido desde el año anterior al rodaje y por tanto casi idéntico.
- La roca del centro de la playa, conocida localmente como la Peineta: un bloque de lava erosionado por el viento que se planta en mitad de la arena. Es el elemento que la gente busca al llegar y el que aparece en la mayoría de las fotos.
- La duna que trepa por el lateral de la ensenada, sujeta por vegetación baja. Está señalizada y no se debe pisar.
- Las paredes volcánicas que cierran la cala, restos del vulcanismo que formó toda la sierra del Cabo de Gata.
Lo que sí ha cambiado es la cantidad de gente. Mónsul dejó de ser una playa discreta hace tiempo, y en julio y agosto es una de las más concurridas del parque, con el aparcamiento lleno a media mañana.
Cómo llegar y qué conviene saber
Desde San José se toma la pista del sur. Es un camino de tierra en buena parte del recorrido, transitable con turismo pero incómodo, y con badenes. Fuera de temporada se puede aparcar en la explanada junto a la playa.
En temporada alta el acceso rodado está restringido. La Junta de Andalucía limita la entrada de vehículos a Mónsul y a los Genoveses durante los meses de verano y habilita un servicio de autobús lanzadera desde San José, con aparcamiento disuasorio en el pueblo. Las fechas, el horario y el precio cambian cada año, así que conviene mirarlo antes de salir de casa; presentarse en coche un 10 de agosto sin comprobarlo suele terminar en media hora de maniobras y una vuelta atrás.
Otras cosas que ayudan:
- No hay chiringuito, ni duchas, ni agua potable. Tampoco sombra natural. Hay que llevar agua y algo con lo que taparse.
- Es zona protegida. No se acampa, no se hacen fuegos, no se circula fuera de la pista y no se pisan las dunas.
- El viento de levante levanta arena y complica el baño. El de poniente deja la ensenada tranquila.
- A primera hora de la mañana la luz es la de la película y la playa está medio vacía. A mediodía, ninguna de las dos cosas.
Quien vaya buscando el sitio exacto del paraguas se llevará una pequeña decepción: el plano es amplio y la arena no tiene marcas. Se está en él en cuanto se pisa la playa.