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DI DÓNDE LUGARES DONDE PASÓ ALGO 30.09.2026

Por la aduana de Canfranc pasaron 86 toneladas de oro nazi, y hoy se duerme allí por 300 euros la noche

La estación internacional del Pirineo aragonés fue el paso del wolframio español hacia Alemania y del oro del Reichsbank hacia España. Los papeles aparecieron tirados en el edificio abandonado. Desde 2023 el edificio es un hotel de cinco estrellas.

Por la aduana de Canfranc pasaron 86 toneladas de oro nazi, y hoy se duerme allí por 300 euros la noche
POR LA ADUANA DE CANFRANC PASARON 86 TONELADAS DE ORO NAZI, Y HOY SE DUERME ALLí POR 300 EUROS LA NOCHE

En el año 2000, un vecino de Canfranc llamado Jonathan Díaz se coló en la estación internacional, que llevaba tres décadas vacía. Dentro había cristales rotos, palomas y humedad. También había papeles: un montón de documentos apilados en una dependencia, con membretes de la aduana, sellos alemanes y cifras anotadas en kilos.

Eran los albaranes de la guerra. El periodista aragonés Ramón J. Campo los estudió y los publicó en un libro, El oro de Canfranc. Lo que documentaban aquellos papeles: 86 toneladas de oro procedente del Tercer Reich cruzaron esa aduana entre julio de 1942 y diciembre de 1943.

Dónde está exactamente

El edificio está en Canfranc-Estación, municipio de Canfranc, provincia de Huesca, en el fondo del valle del Aragón, a unos 1.200 metros de altitud. Está a 25 kilómetros de Jaca por la N-330 y a pocos kilómetros de la frontera francesa del Somport. La fachada mide alrededor de 240 metros. Es un edificio de una sola pieza, tan largo que desde un extremo el otro se ve pequeño.

Se inauguró el 18 de julio de 1928, con Alfonso XIII y el presidente francés Gaston Doumergue en el andén. La razón de que fuese tan grande es aburrida y decisiva: el ancho de vía español y el francés no coincidían, así que todo lo que cruzaba el Pirineo por el túnel del Somport tenía que bajarse de un tren y subirse a otro allí mismo. Mercancías, equipajes y personas. Para eso hacían falta andenes interminables, almacenes, oficinas y una aduana francesa instalada en territorio español.

Lo que subía y lo que bajaba

España era neutral y vendía wolframio, el mineral con el que Alemania endurecía el acero de los proyectiles. El wolframio subía a Francia por Canfranc. El pago bajaba en sentido contrario, en lingotes, con destino a bancos suizos y portugueses después de pasar por España.

El control lo llevaban agentes alemanes destinados allí, alojados en el propio hotel que funcionaba dentro de la estación. Vivían en el edificio donde trabajaban. Comían en el mismo comedor que los viajeros a los que vigilaban.

Por los mismos pasillos pasaba lo otro. Judíos que huían de Francia, resistentes, pilotos aliados derribados y espías con papeles falsos. El jefe de la aduana francesa, Albert Le Lay, sellaba documentación que sabía falsa y avisaba de cuándo convenía cruzar. La Gestapo acabó sospechando y en 1943 tuvo que escapar él mismo. En su valle lo llaman el Schindler de Canfranc.

El puente que mató la línea

El 27 de marzo de 1970, un tren de mercancías francés descarriló en el valle de Aspe, del lado francés, y se llevó por delante el puente de L’Estanguet. Nadie murió. Francia no lo reconstruyó: la línea daba pérdidas y el tráfico se había hundido. Los trenes internacionales no volvieron.

La estación quedó atrapada en un ramal muerto. Siguió llegando algún tren desde Zaragoza, pero el edificio grande dejó de tener función. Medio siglo así: tejados hundidos, nieve dentro, ventanas reventadas y visitas de curiosos que entraban por donde podían. En ese estado aparecieron los papeles del oro.

Fecha Qué ocurrió
18 de julio de 1928 Inauguración de la estación internacional
Julio 1942 – diciembre 1943 86 toneladas de oro alemán cruzan la aduana
27 de marzo de 1970 Un mercancías destruye el puente de L’Estanguet; se corta la línea a Francia
Enero de 2023 El edificio reabre convertido en hotel

Qué hay hoy

El edificio se rehabilitó y desde enero de 2023 funciona como hotel de cinco estrellas del grupo Barceló, con algo más de un centenar de habitaciones. Las tarifas suelen arrancar alrededor de los 300 euros la noche y suben bastante en temporada de esquí. La fachada de 1928 se conserva, restaurada y repintada; el vestíbulo con su decoración original es ahora la recepción.

Los andenes históricos están al pie del hotel. La marquesina de hierro sigue en su sitio. Las vías que quedan ya no llevan a ninguna parte: la traza hacia Francia se interrumpe valle arriba, camino de la boca sur del túnel del Somport, que está cerrada.

Los trenes actuales paran en una estación nueva y pequeña levantada al lado por Adif, sin ninguna intención monumental. El contraste entre las dos es la mejor foto del sitio.

Alrededor del edificio se han urbanizado los antiguos terrenos ferroviarios: aparcamiento, viales y obra nueva donde estaban los talleres y la playa de vías. Buena parte de las construcciones auxiliares ya no existe.

Cómo llegar y qué saber antes de ir

  • En tren: hay un par de servicios diarios desde Zaragoza. El viaje ronda las tres horas y media y termina justo al lado del edificio.
  • En coche: N-330 desde Jaca, 25 kilómetros. En invierno el puerto y el valle pueden dar problemas de nieve.
  • Sin ser cliente: la fachada, el entorno y las vías se ven libremente desde fuera, y merecen el paseo entero de punta a punta. El interior es un hotel en funcionamiento, con las limitaciones que eso supone.
  • Visitas guiadas: conviene consultar antes en la oficina de turismo de Canfranc, que organiza recorridos por la estación y por los restos ferroviarios del municipio. Los horarios cambian según la temporada.
  • Alrededores: el fuerte de Coll de Ladrones domina el valle un poco más abajo, y por Canfranc pasa el Camino de Santiago aragonés.

De las 86 toneladas no queda nada a la vista. Los papeles que lo probaron aparecieron tirados en el suelo de un edificio que casi se cae, y hoy en ese suelo hay moqueta.

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