¿Qué se puede ver hoy en Palomares, donde cayeron cuatro bombas de hidrógeno en 1966?
El 17 de enero de 1966 un B-52 y su avión nodriza chocaron sobre la costa de Cuevas del Almanzora y soltaron cuatro bombas termonucleares. Sesenta años después, unas 40 hectáreas del pueblo siguen valladas y son del Estado.
Se puede ver el pueblo entero, sus invernaderos y la playa. Lo que no se puede pisar son unas 40 hectáreas valladas en las afueras de Palomares (Cuevas del Almanzora, Almería), con la tierra contaminada por el plutonio de dos de las bombas y la titularidad ya transferida al Estado. No hay museo, ni centro de interpretación, ni monolito que lo cuente. Hay una valla y campo.
¿Qué pasó exactamente el 17 de enero de 1966?
Aquella mañana, sobre las 10:22, un bombardero B-52G del Mando Aéreo Estratégico de Estados Unidos repostaba en vuelo a unos 9.000 metros de altura frente a la costa almeriense. Formaba parte de las patrullas permanentes con armas nucleares a bordo de la operación Chrome Dome. El bombardero chocó con el avión cisterna KC-135 que le pasaba el combustible. Los dos aparatos se destruyeron en el aire.
Murieron siete de los once tripulantes: los cuatro del cisterna y tres de los siete del B-52. Cuatro se salvaron. Y cayeron las cuatro bombas termonucleares B28 que llevaba el bombardero. Ninguna estaba armada, así que no hubo explosión nuclear. Dos de ellas sí reventaron su carga de explosivo convencional al golpear el suelo, y eso bastó para esparcir plutonio y americio por el campo.
¿Dónde cayó cada una de las cuatro bombas?
| Bomba | Dónde cayó | Qué pasó |
|---|---|---|
| 1 | Cerca del cauce seco del río Almanzora, en tierra | Se le abrió el paracaídas. Apareció prácticamente entera y se recuperó el mismo día. |
| 2 | Campos de cultivo junto al pueblo | Detonó el explosivo convencional. Dispersión de plutonio. |
| 3 | Campos de cultivo, en la otra dirección | Detonó el explosivo convencional. Dispersión de plutonio. |
| 4 | Al mar, a unos ocho kilómetros de la costa | Localizada el 15 de marzo por el sumergible Alvin a unos 870 metros de profundidad. Izada el 7 de abril, 80 días después del accidente. |
La del mar tardó tanto porque nadie sabía dónde buscar. La pista la dio Francisco Simó Orts, patrón de pesca de Águilas, que vio caer el artefacto desde su barca y señaló la zona. Después reclamó judicialmente los derechos de salvamento y acabó cobrando una indemnización. En el pueblo se le conoció desde entonces como Paco el de la bomba.
El 8 de abril de 1966, ya recuperada, la bomba se expuso en la cubierta del buque USS Petrel para los fotógrafos. Fue la primera vez que Estados Unidos enseñó públicamente un arma nuclear.
¿Qué se llevaron en 1966 y qué se quedó?
La limpieza de urgencia, la operación Flecha Rota, retiró la capa superficial de tierra y las plantas de las zonas más afectadas: alrededor de 1.100 toneladas metidas en unos 4.800 bidones que se embarcaron rumbo a la planta de Savannah River, en Carolina del Sur. Lo que no cabía en los bidones se enterró allí mismo, en zanjas.
Esas zanjas reaparecieron cuarenta años después. Las mediciones que hizo el CIEMAT entre 2004 y 2008, con equipos que en 1966 no existían, encontraron material enterrado y concentraciones altas en dos áreas concretas. En 2010 se vallaron. El Estado se quedó con esos terrenos y desde entonces están cerrados al público y sin cultivar.
¿Es cierto que Fraga se bañó allí, y en qué playa?
El 8 de marzo de 1966, con la cuarta bomba todavía en el fondo del mar, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, se metió en el agua junto al embajador estadounidense Angier Biddle Duke delante de los periodistas. La foto se publicó como prueba de que allí no pasaba nada.
La versión oficial situó el baño en la playa de Quitapellejos, que es la playa de Palomares, entre Villaricos y Vera. Existe desde entonces una versión persistente, defendida por vecinos y por algunos de los periodistas que cubrieron aquello, según la cual el chapuzón se hizo en realidad en una playa de Mojácar, unos veinte kilómetros al sur, y se dio por hecho que era Palomares. No hay una respuesta cerrada. Quitapellejos, en todo caso, es una playa abierta, con paseo, y hoy se baña quien quiere.
¿Por qué la tierra sigue ahí sesenta años después?
El 19 de octubre de 2015, el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo y el secretario de Estado estadounidense John Kerry firmaron en Madrid un memorando de entendimiento: Estados Unidos se comprometía a negociar un acuerdo vinculante para llevarse los terrenos contaminados, calculados en torno a 50.000 metros cúbicos de tierra, a una instalación propia.
Un memorando no obliga a nada. El acuerdo vinculante que tenía que venir detrás nunca se firmó, la Administración estadounidense siguiente dejó el asunto parado y los sucesivos gobiernos españoles lo han ido reclamando por vía diplomática sin resultado. Mientras tanto la vigilancia la paga y la hace España: el CIEMAT mantiene un dispositivo permanente en el pueblo, controla el aire y las aguas subterráneas y ofrece revisiones médicas periódicas a los vecinos censados.
¿Cómo llegar y qué conviene saber antes de ir?
- Dónde está. Palomares es una pedanía de Cuevas del Almanzora, en el Levante almeriense, a unos dos kilómetros de la costa y junto a la desembocadura del Almanzora.
- Acceso. Salida de la A-7 hacia Vera y luego la carretera de Vera a Villaricos, que atraviesa el pueblo. Aeropuertos de Almería y de Murcia, a un centenar de kilómetros cada uno. No hay tren.
- Qué se ve. Un pueblo agrícola normal, con invernaderos alrededor. Las parcelas valladas están señalizadas y se distinguen desde la carretera y desde los caminos de servicio.
- Qué no se puede. Entrar en el recinto vallado. Es propiedad estatal y está cerrado. Las instalaciones del CIEMAT en el pueblo tampoco se visitan.
- Qué no hay. Ni señalización turística del accidente, ni centro de visitantes, ni placa. Quien vaya buscando el relato del suceso sobre el terreno no lo va a encontrar escrito en ninguna parte.
- La playa. Quitapellejos tiene aparcamiento y chiringuitos en verano. Está fuera de las zonas acotadas.
El pueblo convive con esto desde hace sesenta años y no le gusta especialmente que se le reduzca al accidente. Preguntar por ahí se puede; hacer fotos pegado a las vallas privadas de los vecinos, mejor no.