Cortijo del Fraile (Níjar): el crimen que inspiró «Bodas de sangre» y el escondite de Indio en «Por unos dólares más»
Un mismo edificio en ruinas, en el Parque Natural de Cabo de Gata. Ahí iba a celebrarse la boda de julio de 1928 y ahí rodó Sergio Leone. Qué queda hoy y cómo se llega.
El Cortijo del Fraile está al sureste del término municipal de Níjar, en la provincia de Almería, dentro de los límites del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Es un cortijo grande del siglo XVIII, con su capilla, levantado en mitad de una llanura seca.
Está en ruinas. Y es, probablemente, el edificio arruinado más famoso de España, porque le han pasado dos cosas muy distintas con treinta y siete años de diferencia.
Lo primero: julio de 1928
Allí estaba prevista una boda para el 23 de julio de 1928, concertada entre dos familias por intereses económicos. Se casaban Casimiro Pérez Pino, de veintinueve años, y Francisca Cañadas Morales, de veinte.
En la madrugada del 22 al 23, Francisca se fue con su primo.
El cadáver de él apareció a unos ocho kilómetros del cortijo, con varios disparos a quemarropa. Lo mató un hermano del novio.
El 25 de julio, Federico García Lorca leyó la noticia en el ABC y dijo que era un drama difícil de inventar. Cinco años después estrenaba Bodas de sangre, que cambia algunas cosas: en la obra ella ya está casada, el arma es un cuchillo y mueren dos.
Francisca Cañadas siguió viviendo en Níjar, en el paraje de El Hualix, hasta su muerte. No concedió entrevistas.
Lo segundo: los años sesenta
Desde mediados de los sesenta, Almería se llenó de rodajes del oeste, y el cortijo entró en la lista de localizaciones.
En Por unos dólares más, de Sergio Leone (1965), es donde Indio y su banda se refugian en la parte final de la película.
Después se rodaron allí, entre otras, El bueno, el feo y el malo (1966), Yo soy la revolución (1966), Tiempo de buitres (1967), Los cuatro truhanes (1968) y Agáchate, maldito (1971).
Es decir: el mismo patio donde no se celebró aquella boda sale de fondo en algunas de las películas del oeste más vistas de la historia.
Qué queda hoy
Poco, y conviene saberlo antes de conducir hasta allí.
El conjunto está en estado ruinoso. De todo el cortijo, lo único que se mantiene en pie con claridad es la capilla. El resto son muros, vanos sin puertas y techumbres caídas.
No hay visitas guiadas, ni centro de interpretación, ni personal. No se puede entrar en los edificios, y tampoco conviene: la ruina no está consolidada.
Lo que sí se puede hacer es rodearlo por fuera y verlo entero desde el camino, que es como aparece en las películas y como lo describen los cronistas del crimen.
Cómo llegar
Se va en coche. Está entre Los Albaricoques y Rodalquilar, por pistas dentro del parque natural, y se llega por carretera secundaria y camino sin asfaltar en el último tramo.
Cuatro cosas antes de ir:
No hay sombra. En verano, la visita se hace a primera hora o no se hace.
No hay agua ni servicios de ningún tipo en kilómetros. Se lleva lo que se vaya a beber.
La cobertura de móvil es irregular en la zona.
Y se va con el depósito lleno: las gasolineras del entorno están en los pueblos, no en el parque.
Qué no esperes
No esperes un monumento. Es un edificio abandonado al que no se le ha hecho gran cosa, pese a estar catalogado y pese a los planes que se anuncian cada pocos años.
Tampoco esperes carteles que te expliquen nada. Sobre el terreno no hay ninguna indicación de que allí pasó lo que pasó ni de que se rodó lo que se rodó.
Se va sabiendo la historia de antes. Si no, es un cortijo caído en medio del campo.