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DI DÓNDE LUGARES DONDE PASÓ ALGO 29.10.2026

La dehesa de Navalvillar, en Colmenar Viejo, es donde Kubrick rodó la batalla final de ‘Espartaco’ con miles de soldados

En otoño de 1959, Stanley Kubrick pasó once días en una dehesa municipal de Colmenar Viejo rodando cómo las legiones aplastan a los esclavos de 'Espartaco'. Las legiones eran soldados españoles de reemplazo. El terreno es hoy monte público y se puede recorrer andando.

La dehesa de Navalvillar, en Colmenar Viejo, es donde Kubrick rodó la batalla final de ‘Espartaco’ con miles de soldados
LA DEHESA DE NAVALVILLAR, EN COLMENAR VIEJO, ES DONDE KUBRICK RODó LA BATALLA FINAL DE ‘ESPARTACO’ CON MILES DE SOLDADOS

Eugenio Rodríguez Robledano era sargento primero en 1959. Décadas después todavía recordaba en qué sitio exacto de la batalla le tocó estar: «Iba de centurión en el grupo de la izquierda, hacia donde estaban los rodillos». Los rodillos eran los troncos ardiendo que los esclavos de Espartaco echan cuesta abajo contra las legiones. El grupo de la izquierda era una de las formaciones romanas que Stanley Kubrick movía desde una torre con banderas. Y la cuesta estaba en Colmenar Viejo, a una media hora de la Puerta del Sol.

Una dehesa municipal al norte del pueblo

El sitio es la Dehesa de Navalvillar, un monte comunal de Colmenar Viejo que se extiende al norte del casco urbano, hacia el Cerro de San Pedro. Dentro de la dehesa, la batalla se rodó en el paraje de Navalahija, que es propiedad municipal. Es terreno abierto de pasto, con encinas sueltas, piedra granítica y lomas suaves. Kubrick buscaba justo eso: mucho espacio despejado para que una formación de miles de hombres cupiera entera en un solo plano.

Hubo más rodaje en el término municipal. En la finca La Encerrada, en la falda de la Peña del Cerro, se montó el campamento donde entrenan los esclavos. Las crucifixiones se rodaron junto al camino de Los Rancajales. Y el viaducto del ferrocarril Madrid-Burgos se usó como si fuera una obra romana.

Once días de octubre y noviembre de 1959

Espartaco (Stanley Kubrick, 1960) llevaba desde el 27 de enero de 1959 rodándose en California. Kirk Douglas, que además de protagonista era el productor, había echado a Anthony Mann al poco de empezar y había puesto a Kubrick en su lugar. En verano casi todo el metraje estaba hecho. Faltaba la batalla final, la que enfrenta al ejército de esclavos con las legiones de Craso, y Kubrick no quería rodarla en un plató.

El equipo empezó a trabajar en España el 27 de octubre de 1959. La batalla se rodó en once días, sin contar el tiempo de montar decorados, campamento y logística. La producción tenía su cuartel general en el hotel Castellana Hilton de Madrid. El plan de cada jornada se cerraba en el Gran Hostal de Colmenar, y el material se guardaba en la estación de La Maquinilla. Se contrató a 93 técnicos españoles y a más de cien personas para vestuario, maquillaje y construcción. Kubrick trabajó con dos ayudantes de dirección españoles, Tedy Villalba y José López Rodero.

Las legiones las puso el Ejército

Kubrick no quería extras que hicieran como que marchaban. Quería gente que supiera formar. El Gobierno de Franco aceptó prestar soldados de infantería a cambio de unos ocho dólares diarios por hombre. Las cifras que se suelen citar están entre 8.000 y 8.500. El registro del rodaje da como máximo 5.730 personas en la batalla en un mismo día, sumando soldados de reemplazo y vecinos del pueblo. Franco puso una condición: ningún soldado español podía salir muerto en pantalla.

No todo fue fácil. Los uniformes llegaron en bolsas de plástico y con piojos, y hubo que desinfectarlos con productos químicos antes de repartirlos. El otoño de la sierra apretó. En las crucifixiones, que eran tomas largas, a algunos figurantes les escondieron sillines de bicicleta detrás de la cruz para que aguantaran sentados.

Kirk Douglas casi no pisó Colmenar. Sus planos se habían rodado o se rodarían en California, y en la dehesa le sustituyeron dobles. Kubrick sí dirigió allí en persona.

Cómo cuadra el terreno con lo que se ve en pantalla

La secuencia tiene una idea muy simple. Los esclavos esperan en lo alto y las legiones avanzan desde abajo, en bloques que se abren y se cierran como un tablero. Para que se entendiera la geometría hacía falta cámara alta y suelo despejado. La producción levantó una torre de nueve metros para la cámara. Como no había radios que funcionaran, las órdenes se daban con banderas: cada formación tenía su señal para avanzar, abrirse o pararse.

El relieve de Navalahija tiene las dos cosas que necesitaba ese plano. Hay una ladera de pendiente suave, por la que pueden rodar los troncos ardiendo, y una llanura amplia al pie, donde los cuadros se despliegan enteros. Al fondo queda la línea de la sierra, que en pantalla pasa por el sur de Italia. Quien conozca la zona reconoce el granito y las encinas. Pero no hay ningún marcador que señale en qué loma estaba la cámara. Concretar ese punto exacto sería adivinar.

Qué queda hoy

Del rodaje no queda nada a la vista. La torre, el campamento de La Encerrada y las cruces de Los Rancajales se desmontaron al terminar. Lo que sí sigue igual es el paisaje: la dehesa continúa siendo monte comunal, con ganado y sin edificios, y el perfil de las lomas no ha cambiado desde 1959. El viaducto del ferrocarril también sigue en pie.

En Colmenar la memoria del rodaje la mantiene sobre todo la gente. La asociación Colmenar Viejo Tierra de Cine ha recogido testimonios de vecinos que hicieron de figurantes. Eugenio Rodríguez Rigo, nieto del sargento del principio, contó la historia de aquellos soldados en el documental Peplum.

Cómo llegar y qué saber antes de ir

  • Desde Madrid: Colmenar Viejo está a unos 30 kilómetros por la M-607. También llega el Cercanías, con la línea C-4 hasta la estación de Colmenar Viejo. Desde el pueblo a la dehesa se va andando o en coche.
  • Acceso: la dehesa es monte público y se entra libremente a pie. Tiene caminos y rutas señalizadas. Pero hay ganado suelto: hay que cerrar las cancelas al pasar y llevar al perro atado.
  • La Encerrada es una finca. Antes de buscar el lugar del campamento, conviene comprobar por dónde se puede pasar.
  • Calzado y época: el suelo es de piedra y pasto, con poca sombra. En verano, mejor ir temprano. En otoño, que fue cuando se rodó, la luz se parece más a la de la película.
  • Para comparar: lleve en el móvil algún fotograma del avance de las legiones. Desde la parte alta de la ladera se entiende por qué Kubrick eligió este sitio.

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