El castillo de Loarre (Huesca) hace de Francia en ‘El reino de los cielos’: qué parte del recinto se ve en cada plano
Ridley Scott rodó en 2004 el primer acto de 'El reino de los cielos' en una fortaleza románica de la Hoya de Huesca. En pantalla es la Francia de 1184; en el terreno es un castillo-abadía del siglo XI que se conserva porque nadie se molestó en reformarlo.
La cámara sube por una rampa de piedra hacia una puerta que un grupo de hombres armados está a punto de asaltar. Es la Francia de 1184, invierno, barro. En realidad es Aragón, a 1.070 metros de altitud, y la puerta lleva ahí desde el siglo XI.
El castillo de Loarre está sobre el pueblo del mismo nombre, en la Hoya de Huesca, a unos 35 kilómetros de la capital y a menos de 10 de Ayerbe. Se ve desde la llanura mucho antes de llegar: un bloque de sillar pegado a una peña, con torres redondas asomando por encima de la carretera de subida. Ridley Scott lo eligió en 2004 para los primeros quince minutos de El reino de los cielos, una producción con un presupuesto declarado en torno a los 130 millones de dólares y con Orlando Bloom, Liam Neeson, Jeremy Irons y Eva Green en el reparto. La película se estrenó en mayo de 2005.
Un castillo-abadía levantado contra la taifa de Zaragoza
Lo que se ve en pantalla no tiene nada de francés. Loarre lo mandó construir Sancho Ramírez, rey de Aragón entre 1063 y 1094, en el borde mismo de la frontera con la taifa de Zaragoza. Bolea, entonces musulmana, estaba a diez kilómetros y no cayó hasta 1101. Zaragoza aguantó hasta 1118.
La particularidad de Loarre es que no es solo un cuartel. En 1071 Sancho Ramírez instaló allí una comunidad de canónigos agustinos, y por eso dentro de la muralla hay una iglesia románica de buen tamaño, la de San Pedro, con su cripta dedicada a Santa Quiteria debajo. Guarnición y monasterio en el mismo recinto. Cuando la frontera se fue al sur, el castillo perdió su función. Nadie lo derribó, nadie lo convirtió en palacio renacentista, nadie le puso ventanas nuevas. Esa irrelevancia de ochocientos años es la razón de que hoy sea uno de los conjuntos románicos militares mejor conservados de Europa, y la razón de que una productora estadounidense pudiera plantar las cámaras allí sin tener que borrar nada moderno. Es Monumento Nacional desde 1906.
Qué parte del recinto sale en la película
Conviene entender la planta antes de reconocer los planos. Hay dos capas de castillo, y son de siglos distintos.
- El núcleo del siglo XI: la torre del homenaje, la torre de la Reina, la iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria, más la escalera abovedada que sube desde la puerta al templo. Todo eso es de Sancho Ramírez.
- La muralla exterior con torreones redondos: muy posterior, del siglo XIII, cuando se cerró el perímetro grande. Es la silueta que hace de castillo entero en los planos generales y la que aparece en la secuencia del asalto.
Los interiores oscuros y de bóveda pesada salen del núcleo antiguo: la escalera, los pasos estrechos, el ámbito de la cripta. Los planos de acción, con caballos y hombres subiendo, se apoyan en la explanada de acceso y en el lienzo exterior. En pantalla el conjunto parece bastante mayor de lo que es en el terreno; parte de eso lo hace el encuadre y parte el trabajo de posproducción.
Lo que se añadió fue efímero: estructuras de madera, atrezo, suciedad de rodaje. Se montó y se desmontó. Hoy no queda absolutamente nada de la película dentro del recinto, ni una marca ni una placa dentro de los muros. Quien suba esperando encontrar decorado va a encontrar piedra del siglo XI y poco más.
Qué queda hoy y qué cambió
Lo que cambió no fue el castillo: fue el pueblo. Loarre pasó de ser una visita de aficionados al románico a aparecer en las listas de localizaciones de cine, y las cifras de visitantes se dispararon. El acceso, que durante años fue una subida y ya está, tiene ahora centro de visitantes al pie del recinto, taquilla y visitas guiadas. En temporada alta se forman colas en la puerta de entrada, que es estrecha porque se hizo estrecha a propósito.
El estado de conservación es bueno, con las restauraciones acumuladas de las últimas décadas a la vista si uno se fija en los sillares nuevos. La iglesia de San Pedro conserva capiteles románicos que merecen los diez minutos que casi nadie les dedica. La cripta está abajo, a mano izquierda según se sube la escalera, y suele estar cinco grados más fría que el resto.
Cómo llegar y qué saber antes de ir
En coche, desde Huesca se toma la A-132 hacia Ayerbe y se desvía a Loarre por la A-1206. Desde el pueblo quedan unos cinco kilómetros de carretera de montaña, estrecha y con curvas cerradas, hasta el aparcamiento. En autocaravana grande no es cómodo. Sin coche, la opción es el tren de la línea Huesca-Canfranc hasta Ayerbe y desde allí taxi: no hay transporte público que suba al castillo.
Sobre la época del año: la niebla espesa de la Hoya de Huesca es un fenómeno de la llanura, y en invierno el castillo suele quedar por encima de ella, lo que da vistas raras y un frío considerable. El problema invernal no es la niebla sino el hielo en la carretera de subida y el viento en la muralla, donde no hay dónde resguardarse. Primavera y otoño son lo razonable. En julio y agosto la piedra acumula calor y el aparcamiento se llena a media mañana.
Un par de avisos prácticos. El recorrido tiene escaleras de piedra gastadas, sin barandilla en algunos tramos, y no es accesible en silla de ruedas más allá del entorno de la entrada. Calzado cerrado. Y conviene comprobar los horarios antes de salir, porque cambian según la temporada y el castillo cierra algunos días entre semana fuera de verano.