La estepa rusa de ‘Doctor Zhivago’ está en un campo de Candilichera (Soria) y la nieve era polvo de mármol
David Lean levantó la casa helada de Varykino en un llano de cereal del término de Candilichera, al este de Soria, y fabricó el invierno ruso con toneladas de polvo de mármol y carámbanos de escayola. Hoy en ese campo no queda nada: se vuelve a sembrar todos los años.
Diego Delso, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
En el invierno de 1964 empezaron a llegar camiones a un llano pelado del término de Candilichera, a unos quince kilómetros al este de Soria. Descargaban sacos blancos. No era cemento: era polvo de mármol. Los vecinos que se acercaron a mirar vieron cómo un equipo británico levantaba allí, en mitad del rastrojo, una casa de dos plantas con torreón y galería, y cómo después la cubrían de blanco a paladas.
Aquella casa era Varykino, la finca helada donde Yuri Zhivago y Lara se esconden del mundo en la novela de Borís Pasternak. No estaba en los Urales ni cerca. Estaba en un campo de cereal de la provincia de Soria que hoy se vuelve a sembrar cada año.
Por qué la Rusia de 1917 acabó en la provincia de Soria
Rodar donde ocurría la historia era imposible. El libro de Pasternak estaba prohibido en la Unión Soviética; su autor había tenido que rechazar el Nobel en 1958 y murió en 1960 sin verlo publicado en su país. Así que David Lean, que venía de Lawrence de Arabia, y el productor Carlo Ponti buscaron un sitio donde se pudiera construir Rusia entera desde cero.
España salía barata y, sobre todo, tenía gente. Las superproducciones de Samuel Bronston habían dejado Madrid lleno de carpinteros, escayolistas y ayudantes de dirección con años de decorado a la espalda y sin trabajo. El diseñador de producción John Box levantó una calle de Moscú a las afueras de Madrid, con tranvías que funcionaban, y se llevó el invierno a Soria por una razón de altitud: allí el paisaje es alto, raso y sin árboles, y en enero se parece bastante a una estepa.
El problema fue que aquel invierno no nevó como debía. Lean tenía un páramo perfecto y seco. La solución fue fabricar la nieve: toneladas de polvo de mármol extendidas sobre el terreno, plásticos blancos para las superficies grandes, sal para los brillos y carámbanos de escayola colgados de los aleros de Varykino. El interior de la casa helada, el de las paredes cubiertas de hielo, se resolvió en los estudios de Madrid con cera pulverizada. Para las secuencias que exigían nieve de verdad, el equipo viajó a Finlandia.
El frío, en cambio, no hubo que inventarlo. Quienes trabajaron en Candilichera recuerdan el viento del páramo más que las cámaras. Omar Sharif, Julie Christie, Geraldine Chaplin, Rod Steiger, Alec Guinness y Tom Courtenay pasaron allí jornadas enteras entre polvo de mármol y temperaturas bajo cero.
La estación de Soria haciendo de Yuriatin
La otra localización soriana fue ferroviaria. La estación de Soria-El Cañuelo, entonces en servicio en la línea Santander-Mediterráneo, hizo de Yuriatin, la ciudad a la que llega el tren interminable con la familia Zhivago hacinada en un vagón de ganado. Se rodó con locomotoras de vapor reales y trenes maniobrando de verdad, algo que en 1965 todavía era el día a día de aquella estación.
El rodaje entero duró diez meses y terminó el 7 de octubre de 1965. La película se estrenó en diciembre de ese mismo año y ganó cinco Oscar, entre ellos el de dirección artística para John Box y el de fotografía para Freddie Young, es decir, los dos premios que le dieron a un campo de Soria por parecer Rusia.
Los extras: media provincia
Para las escenas de multitud, la producción contrató a gente de los pueblos de alrededor. Hicieron de campesinos rusos, de soldados, de desplazados en la nieve, y muchos de ellos también trabajaron cargando y extendiendo el polvo de mármol. Fue dinero contante en una provincia que en aquellos años se estaba vaciando a marchas forzadas. Por eso en Soria hay tantas casas con una foto de aquel invierno y tantos abuelos con la misma frase: que él salía en Zhivago, aunque no se le vea.
Qué se ve hoy en el sitio
Nada. Conviene decirlo antes de que nadie coja el coche. El decorado de Varykino era madera, escayola y fachada; se desmontó al acabar el rodaje y el terreno volvió a su uso agrícola. No hay ruinas, no hay cimientos visibles, no hay una torre a medio caer. Lo que hay es un llano de labor, cereal según la época del año, caminos de concentración parcelaria y las lomas peladas al fondo. Quien vaya buscando algo que fotografiar se va a llevar un chasco.
Lo que sí sigue en pie es la estación. Hoy se llama simplemente estación de Soria y es la única de la ciudad: cuando se cerró el Santander-Mediterráneo, los trenes de la línea de Torralba se pasaron a ella. Salen unos pocos servicios al día hacia Madrid-Chamartín. El edificio ha cambiado de instalaciones y ya no hay vapor, pero el trazado de las vías y la escala del lugar son los mismos que se ven en la película.
Cómo llegar y qué saber antes
- Candilichera está a unos quince kilómetros al este de Soria capital, en el Campo de Gómara. Se llega en veinte minutos en coche. No hay transporte público útil para esto.
- El emplazamiento del decorado es terreno agrícola privado y sembrado. Se ve desde los caminos; entrar en las parcelas no procede. No hay panel, ni hito, ni mirador.
- En el pueblo no existe centro de interpretación ni museo del rodaje. La información se consigue preguntando, y hay días en que no hay a quién.
- La estación de Soria sí se puede ver: está en la ciudad y es de acceso público como cualquier estación. Andenes y vías, los normales de Adif, con sus restricciones.
- El mejor momento para entender el paisaje que buscó Lean es un día de enero con viento. Es también el peor para estar allí parado.
El viaje, en realidad, consiste en mirar un campo de cereal sabiendo lo que hubo encima durante unos meses de 1965: una casa de cuento ruso hecha en Soria, cubierta de mármol molido, rodeada de vecinos de Fuentetecha y de Gómara vestidos de campesinos de Siberia.
