¿Dónde fue exactamente la batalla de Las Navas de Tolosa y qué se ve hoy en el campo?
La batalla del 16 de julio de 1212 se libró en el término de Santa Elena (Jaén), al sur de Despeñaperros. Dónde estuvo cada ejército, qué queda en el terreno y cómo recorrerlo a pie desde el museo.
Luis Rogelio HM, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons
Mucha gente busca el campo de batalla en el pueblo que se llama Las Navas de Tolosa y acaba a diez kilómetros del sitio.
La batalla del 16 de julio de 1212 se libró en el término municipal de Santa Elena (Jaén), en la llanura ondulada que se abre al sur del desfiladero de Despeñaperros, entre la Mesa del Rey y el cerro de los Olivares. El campo está a pie de la A-4 y hoy es olivar y monte bajo. El Museo de la Batalla, en Santa Elena, se levantó dentro de ese terreno.
La aldea llamada Las Navas de Tolosa es una pedanía de La Carolina y no es el escenario del combate. El topónimo viene de las navas —llanos entre montes— y del castillo de Tolosa, que estaba en la zona de Santa Elena.
¿Qué pasó exactamente el 16 de julio de 1212?
Tres reyes cristianos habían juntado sus tropas en Toledo bajo la cruzada predicada por el papa Inocencio III: Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Enfrente, el califa almohade Muhammad al-Nasir, al que las crónicas castellanas llaman Miramamolín.
El problema no era pelear, era pasar. El único camino evidente hacia el sur era el desfiladero, con el castillo de Castro Ferral y el paso de La Losa en manos almohades. Meterse por allí era regalar la posición. El ejército cristiano subió por otra vía, el llamado Puerto del Rey, y apareció en la meseta sin tener que forzar el estrecho.
El 16 de julio los dos ejércitos estaban frente a frente en la llanura. La vanguardia castellana la mandaba Diego López de Haro. Los almohades tenían el campamento y la tienda del califa en el alto, protegidos por un cerco de estacas y guardia negra. Las líneas cristianas cedieron en el centro y fue la entrada por el flanco, atribuida a los navarros de Sancho VII, la que rompió el cerco. Al-Nasir huyó a Jaén y después a Marrakech, donde murió al año siguiente.
Sobre las cifras conviene desconfiar. Alfonso VIII escribió al papa que habían muerto cien mil enemigos y apenas unas decenas de los suyos. Los cálculos que manejan hoy los historiadores bajan ambos ejércitos a decenas de miles y discrepan entre sí. Lo que sí está documentado es el efecto: en las semanas siguientes cayeron Vilches, Baños de la Encina, Tolosa y Baeza, y el imperio almohade no volvió a montar una ofensiva de ese tamaño en la Península.
¿Es verdad lo del pastor que enseñó el paso?
A medias. El arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, que estuvo en la batalla y la contó en su crónica, dice que un hombre del lugar se presentó en el campamento y mostró el camino por el que el ejército podía cruzar sin entrar en el desfiladero. Ahí acaba lo que sostiene la fuente.
El nombre de Martín Alhaja, los detalles del rebaño y la calavera que dejó como señal son añadidos muy posteriores. Circulan en los paneles y en los folletos de la zona, pero no aparecen en el relato de quien estuvo allí.
¿Qué se conserva hoy en el terreno?
No hay ruinas de la batalla. No las hubo nunca: fue un choque de un día en campo abierto. Lo que se conserva es la forma del suelo, y eso sí se reconoce. Las lomas suaves, el monte bajo de jara y encina y la línea de sierra al norte siguen dibujando el mismo anfiteatro que vieron los dos ejércitos. El olivar en hilera es posterior, igual que la carretera, la autovía y los tendidos eléctricos que cruzan la llanura.
Del castillo de Castro Ferral, en lo alto del paso, quedan restos de muro difíciles de leer si no se sabe qué se está mirando. El Museo de la Batalla de Las Navas de Tolosa se inauguró en 2012, por el octavo centenario, junto a la antigua N-IV a su paso por Santa Elena. Explica el despliegue con maquetas y tiene el mejor punto para orientarse: desde fuera se domina la llanura y se identifican los cerros.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Fecha | 16 de julio de 1212 |
| Lugar | Llanura al sur de Despeñaperros, término de Santa Elena (Jaén) |
| Bando cristiano | Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra |
| Bando almohade | El califa Muhammad al-Nasir |
| Cómo evitaron el desfiladero | Por el Puerto del Rey, dejando atrás el paso fortificado |
| Qué hay hoy en el sitio | Olivar, monte bajo, caminos agrícolas y el museo |
| Museo | Museo de la Batalla de Las Navas de Tolosa, Santa Elena, junto a la N-IV |
| Botín conservado | El pendón atribuido a la batalla, en el monasterio de Las Huelgas (Burgos) |
¿Cómo se llega y cuánto se tarda en recorrer el campo?
Santa Elena está en la A-4, unos 260 kilómetros al sur de Madrid y unos 75 al norte de Jaén capital. La salida del pueblo desemboca en la antigua nacional, y el museo queda a la vista. En transporte público la cosa se complica: la estación práctica es Linares-Baeza, a unos 40 kilómetros, y desde allí no hay enlace directo.
Desde el museo se sale al campo por pistas de servicio entre olivares. No es un sendero balizado con paneles cada tramo: son caminos agrícolas de uso público, con tramos de tierra suelta y alguna cancela. Llegar a un alto desde el que se domine la llanura y volver son entre una hora y hora y media a paso normal, según el punto que se elija. Hay que contar con que el terreno es privado en buena parte: se circula por los caminos, no por las hileras.
Sombra no hay. La batalla se dio en julio y el mes sigue pegando igual: por encima de los 35 grados y sin un árbol donde pararse. Para andar el campo van mejor octubre y abril. El horario del museo cambia con la temporada, así que conviene confirmarlo antes de plantar el coche allí un lunes.
Quien vaya con tiempo puede seguir la ruta hacia el norte y subir al mirador del desfiladero, en el Parque Natural de Despeñaperros, para ver por qué nadie quería meter un ejército por ese embudo.
